No estamos hablando, valga la aclaración, del mundo real de Arturo de Bretaña, a quien el diccionario define como “legendario”.
Editado por JOC Internacional
Distribuye en Argentina Gil Galad.
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Arturo vivió en el siglo VI. Su historia, tomada de los relatos verbales, se puso por escrito siglos después. Son esos relatos escritos, las novelas llamadas “de caballería”, las que modelan el Universo del Juego de Rol “Pendragón”. Es, pues, un mundo mítico, con características muy especiales.
Las novelas de caballería tienen algunas características que las hacen sumamente interesantes para el Juego de Rol: en ellas los lugares no son solamente un espacio geográfico, de una extensión dada, que queda a tal distancia de otro, sino que tienen sus características propias. Por ejemplo, un bosque (o un camino, o una fortaleza) puede ser espeso y mágico, plagado de seres mitológicos o de arrogantes caballeros siempre dispuestos a desafiar a nuestros valientes paladines.
Es importante, por lo tanto, que los directores de juegos con tal ambientación hagan buenas descripciones (y el reglamento lo exige), resaltando la mística de los elementos del paisaje ya que es éste el que mantiene gran parte de la trama de las aventuras. No importa que nuestros caballeros conozcan de pies a cabeza Gran Bretaña, siempre se cruzarán con un bosque desconocido o un lúgubre cruce de caminos por el cual jamás habían pasado. Esto es porque, como todo juego de rol (y mas en este universo), los espacios y hasta el mundo mismo se van creando a medida que nuestros personajes transcurren en él. Es misión de los directores de juego que esos espacios cobren vida para los personajes.
En cuanto a los personajes, los caballeros siempre triunfan, como encarnación de todo el bien y el honor que puedan existir sobre la tierra. En las historias se ve claramente el enfrentamiento del bien contra el mal, de lo positivo con lo negativo, de lo blanco contra lo negro. Dicho enfrentamiento está plagado de elementos referenciales muy claros, por lo que puede decirse que, tanto en las novelas como en el juego de rol, este universo está habitado por seres arquetípicos y, lo que es más, el orden social siempre es salvado, gracias a los más virtuosos.
Los plebeyos enriquecidos, los burgueses y los caballeros cobardes, con su ridícula fealdad, representan una realidad sórdida y amenazante y aparecen como ejemplos de maldad en los escritos de la época. Claro está que se trata de una visión posterior, notablemente mal informada, sobre el momento al que se refiere y con elementos, como ya dijimos, míticos y moralizantes.
“Al margen del mundo de los caballeros, lujoso y refinado, está una chusma de campesinos harapientos, de mendigos, de miserables acuciados por el hambre y demás Jinetes del Apocalipsis.” Esto nos dice al respecto Carlos García Gual (ver nota siguiente). Difíciles son los contrastes de una sociedad así.
Cabe destacar el hecho de que sólo los personajes de naturaleza más oscura y malvada se rodearán en consecuencia de esa realidad medieval oscura y pestilente. Los vasallos más pobres serán justamente mendigos harapientos y traidores sin importar el trato despiadado que pueda tener su señor para con ellos. No importan las razones que llevan a los hombres a ser lo que son, con sólo que ofrezcan vasallaje a un señor feudal que se resista o enfrente a la corona de Arturo serán condenados y considerados tan malvados como su amo. Quedará en la piedad y benevolencia de los caballeros (y los jugadores) perdonar tremendos actos de traición.
A partir de esto vemos que los datos de la realidad se desdibujan, como si no existieran los prosaicos motivos económicos y sólo pudieran prosperar la virtud y el amor. Por este mundo de encantos y milagros transcurre la vida de nuestros aventureros.
Que lo disfruten…
Por el caballero Sebastian Elichiri.