Analaya no es un juego de rol corriente, ya que propone a los jugadores la misión de dirigir una partida a… ellos mismos.
Editor: Grupo Editorial Larshiot.
Creadores: Miguel Angel Friginal y Jose Luis Laviña.
Origen: España.
Presentación: Libro de reglas y mazo de cartas especiales.
Tipo: Juego de rol narrativo.
Dados: Se usan dados de 20 caras.
Un juego de rol distinto
Analaya escapa a la descripción de un juego de rol normal. No sólo no es el juego típico, en el cual intrépidos jugadores con ansias de sangre, mujeres y bebidas alcohólicas se dedican a hacerle la vida difícil al pobre Master, que preparó para la ocasión un sobrio módulo con personajes dedicados a meditar sobre los orígenes de las religiones. Y si creés que en Analaya vas a tener un Master… bueno, dejame decirte que estás equivocado.
Para empezar, este es un juego de rol narrativo, en el cual se da prioridad al ambiente y al desarrollo de los personajes antes que al sistema de juego (el del Príncipe Valiente es otro ejemplo). Es óptimo para cuando las ganas de \”rolear\” se anteponen a las de matar orcos o mamuts. Analaya, además de anteponer el rol a las tiradas, tiene la característica de que los directores son los mismos jugadores. Todos ellos, en una misma partida.
Se utiliza un mazo de cartas, que viene con el juego, en las cuales están escritas cosas tales como acción, descripción olfativa, detalle sonoro, visual, etcétera y, por turno, todos los jugadores tomarán una carta del mazo. En cada carta encontraremos también un número, que indica en qué orden se emplearán (de menor a mayor). Cuando llegue el turno de su carta, cada jugador aportará a la situación una característica del tipo indicado en la carta.
Por ejemplo, si un jugador tiene la carta \”1\” y es de \”Acción\”, será el primero y deberá describir una acción, digamos, el movimiento de un parroquiano, la pelea entre dos hombres o cualquier otra situación que tenga lugar dentro del contexto. Si otro jugador tuviera que describir un detalle olfativo, podría inundar la habitación con un fétido olor a cadáver. Una vez que todos los jugadores han utilizado sus tarjetas (y la situación en la que sus personajes se encuentran ha quedado definida), procederán a describir sus acciones de la manera usual. Si en algún momento un jugador tiene una buena idea, puede prescindir de las tarjetas y comenzar a describir la situación por su cuenta, al mismo tiempo que controla a su personaje.
Esto, que sobre papel parece extraño y difícil, resulta, a la hora del juego, simple e intuitivo. Animarse a dirigir una partida completa, que para algunos podría resultar atemorizante, se facilita, ya que sólo dirigirá ciertas descripciones o, cuando se sienta más cómodo, secuencias de acciones.
El sistema puede parecer caótico, pero los creadores de Analaya han instituido ciertas características compensatorias, como la existencia de un narrador principal, que mantiene la coherencia en las descripciones, y los puntos de beneficio propio. Estos son otorgados por todos los jugadores al finalizar la partida, y penalizan los puntos de experiencia ganados por aquél o aquellos jugadores que hayan impuesto una acción a favor de su personaje, ilógica en cuanto a su dificultad o al beneficio ganado.
Para los amantes de los dados
No por ser narrativo, Analaya deja de ser un juego de rol, y por lo tanto, de gozar de los beneficios de un sistema. Los personajes son definidos por seis características, que representan sus capacidades innatas. Estas son: salud, agilidad, fuerza, destreza, mente y presencia.
Estas características modifican también las habilidades del personaje, no siempre de una en una. En algunos casos, una habilidad será modificada al mismo tiempo por dos características diferentes. Esto otorga al juego un mayor nivel de realismo, sin incrementar la dificultad del mismo.
Las acciones se resolverán en una tabla que se encuentra en todas las hojas de personaje, donde se entra con el nivel de la característica o la habilidad contra un nivel de dificultad arbitrario, impuesto por el director de turno. El resultado será un número del 1 al 19, que deberá ser menor o igual a una tirada de 1d20 para que el personaje haya tenido éxito. Así tenemos el regreso del glorioso dado de veinte caras, luego de haber pasado por algunos juegos horribles.
El combate es también sencillo, teniendo que tirar contra una dificultad establecida en el caso de las armas a distancia, o contra la tabla (véase apartado 4.4. 3.1 en el libro de reglas) en el caso de armas naturales o con armas cuerpo a cuerpo.
Otro factor importante es la magia, que no podía dejar de estar presente en un juego de este tipo. Pero en Analaya se manifiesta sólo en algunos personajes, definidos a partir de una tirada que deben hacer todos. El tener un poder mágico no significa que el personaje pueda descuidar su entrenamiento en otros campos, sino que contará con un aliado excepcional a la hora de realizar acciones complicadas o trascendentes para la aventura.
A la hora de los bifes…
…Analaya es tanto o más entretenido que muchos de los otros juegos. También es posible hacer campañas, como en la mayoría de los juegos de rol convencionales.
La edición del juego deja un poco que desear. Pero, si el envase no es muy atractivo, el contenido vale la pena. La organización del manual es práctica y están bien explicadas todas las reglas y objetivos del juego. Esto lo hace atractivo no sólo a veteranos del rol sino también a jugadores noveles con ganas de experimentar en campos poco conocidos.
Que lo disfruten…
Por Federico Fontana.
Hola, sólo quería agradeceros la positiva reseña que habéis hecho de nuestro querido Analaya, un juego que desarrollamos y publicamos hace ya la friolera de 15 años!!
Y de paso dejar constancia de una pequeña errata, los creadores fuimos Miguel Ángel Friginal y José Luis Laviña (no José Luis Frago).
Un abrazo,
José Luis Laviña.
Don Jose Luis, muchas gracias por la visita y su comentario, ya hemos corregido ese grave error.
Saludos.
Ricardo Blanch